jueves, 15 de julio de 2010

Now what?

Luego de tanta espera, nervios y trabajo finalmente ayer ¡presentamos nuestro proyecto! A pesar de algunos problemas técnicos con el audio, fue todo un éxito. El auditorio se llenó. Contamos con la presencia de algunos de los protagonistas de nuestras historias (los chicos de Yerba Brava y las Madres contra el Paco-Asociación Civil Hay otra Esperanza), la Embaja de Estados Unidos, profesores y autoridades del ICOS y la UCA, y por supuesto todo el equipo UCA-UNC.

Más tarde nos reunimos todos en el mismo auditorio, para intercambiar opiniones, anécdotas, preguntas y recuerdos. Nos divertimos mucho y quedan muchas fotos y videos de ese momento.

Por la noche tuvimos la despedida oficial. Fuimos todos a cenar a Madagascar. Llenamos dos filas de mesas. Estadounidenses y argentinos, profesores y alumnos, comimos pizza mientras disfrutamos de nuestra última reunión todos juntos. Cerramos la noche bailando hasta la madrugada.

A pesar de los problemas que pudimos llegar a tener durante el trabajo y de las dificultades con el idioma todos estamos realmente muy felices por lo que se logró. Fue una experiencia nueva, divertida y muy gratificante de la que aprendimos muchísimo.

El trabajo de programación sigue adelante desde la UNC y a mediados de Agosto el sitio se publicará completo. Además de los videos y fotos de cada historia, también podremos ver la infografías y las fotos y anécdotas de todo el equipo. ¡Esperamos que lo disfruten tanto como nosotros!

Texto: Alexia Verónica Gutiérrez


domingo, 11 de julio de 2010

Arte callejero, su aporte en la crisis del 2001

Cuando me presentaron el tema de arte callejero en relación a la crisis del 2001 pensé: "¿Cuál puede ser la relación entre estos dos fenómenos?".

Tengo que reconocer que nunca imaginé que hubiera alguna, pero me sorprendió conocer la mirada, a mi entender tan acertada, de artistas callejeros en relación a la crisis del 2001. Cuando mencionaron que las calles carecían de color y vida (algo que no había notado), haciendo un poco de memoria recordé que no solo las calles se veían un tanto lúgubres sino que esto se veía reflejado en la energía de las personas.

Estos artistas urbanos buscaron producir un cambio a partir de su arte en las calles. Sin detenerme a debatir sobre lo correcto o no de pintar en la vía pública, aprecio mucho el acto, esa intención de generar un cambio.

Considero que podemos caer en un problema cuando nos limitamos a opinar y observar sin realmente actuar en pos del cambio; sin quitar que las dos primeras formas son necesarias para pasar a la acción.

Simplemente rescato que estas personas, artistas, con las cuales pudimos tener un diálogo a partir de la investigación para el documental, me hacen pensar sobre la acción que cada uno hace, sobre dónde decidimos pararnos, de qué lado, de qué forma.

Animando al cambio solo les dejo mi simple comentario, que tomé de la reflexión de unos artistas callejeros.

Texto: Magdalena Tezanos Pinto

El fútbol es eso, fútbol

Para muchos el Mundial se terminó el sábado pasado. En verdad terminó hoy con la imagen de Casillas levantando la Copa. Por eso, no queremos dejar pasar de largo esta fiebre futbolera sin compartir una reflexión interesante en medio de tanta culpa y tristeza. Quien pone las ideas en orden, es el Ruso Verea, ex arquero del ascenso y hoy presente en la pantalla de ESPN. Ácido y crítico, le pega de puntín a los que arruinaron el espíritu del juego y a los que buscan sacar provecho político de una victoria deportiva.

La goleada con Alemania, explica el Ruso, desnuda también una actitud perversa instalada en muchas cabezas. “El tipo que no come, hubiera sentido alegría si era campeón del mundo, pero seguiría sin comer, eh. Por salir campeón del Mundo, el Fondo Monetario no te da más plata ni tu jefe te va a pagar lo que no te paga. Un campeonato mundial de fútbol, es eso: un campeonato del futbol. Es alegría para un pueblo, que sabe muy bien que una vez que termine tiene que salir a vivir y a pelear por lo que no le van a querer dar”.

En 2002, después de la crisis, muchos le tiraban el muerto a Bielsa, como si él hubiera sido capaz de salvar la situación de un país ganando un partido. Ocho años después, los afiches ya estaban listos. De volver con la Copa, estaríamos, para algunos, un pasito menos lejos del primer mundo.

“Muchos decían `Que bien que le hubiera venido al pueblo ser campeón del mundo, ganar la Copa´. Yo digo: Llenále la alacena, permitile que trabaje. Honrale el trabajo. Pagáselo como corresponde, respetalo. Después festejemos el campeonato del mundo. No tapes con eso todo lo otro. Porque yo puedo volver borracho a mi casa pero cuando me despierte la realidad va a seguir siendo igual”, reflexiona Verea desde la mesa de café.

Iniesta mete el uno a cero y al ratito la tele muestra a Iker Casillas levantando la Copa. ¿Y si fuera Mascherano el que sonríe y sale en las fotos?

Los argentinos vivimos el fútbol como causa nacional y a veces nos cuesta creer que perder no es el fin del mundo. El festejo es otra vez de otro. ¿Y si fuera Mascherano y no Casillas? ¿Y qué pasaría si fuésemos nosotros y no otros?

La respuesta me la dio el Ruso: "Sería eso. Todo y solo eso. Fútbol".

Texto: Fernando de Dios

El Mercado que no miramos

Era la madrugada del 24 de junio (vale aclarar, día de mi cumpleaños), había pasado una semana desde que nuestros compañeros de UNC llegaran a Buenos Aires, y unas horas desde que Alyssa Champion y yo pasáramos por una incómoda situación al enterarnos que nuestra historia sobre Eloísa Cartonera no iba a seguir, cuando sucedió algo inesperado. En una heladería de San Telmo, Pat Davison me dijo, entre risas, “Me vas a matar, pero vamos a revivir tu historia del Mercado de Liniers”. Con esa frase, empezamos nuevamente desde cero.


Luego de varias visitas al Mercado de Liniers, pudimos encontrar que dicho lugar es mucho más que un centro de comercialización. Al principio no fue fácil. Si bien nosotras íbamos con la idea de mostrar no solo el funcionamiento sino también la recuperación después de la crisis y la historia que había en el lugar, nos encontramos con otras cosas.

Para empezar, a diferencia de lo que pensábamos, Roberto Arancedo, presidente del Mercado de Liniers, nos comentó que, en realidad, no habían sufrido grandes complicaciones durante la crisis del 2001 sino que, al contrario, se habían fortalecido. Dialogando con mi conciencia me pregunté “¿cómo mostrar la recuperación de una crisis que no existió allí?” y a eso me respondí “vamos a cambiar el enfoque, ahora va a ser la “no-crisis” del Mercado”.


Al mismo tiempo, necesitábamos algo más. Un detalle de color, digamos, una historia particular dentro de nuestra historia. Entonces, empezamos a hablar con la gente del lugar para ver qué podíamos encontrar. Y así fue que dimos con los gauchos que trabajan para Inés Wallace, consignataria de hacienda. Ellos son Ricardo “Pity” y Gerónimo “Truco” Cicardi. Ellos se encargan de separar la hacienda, pesarla, entregarla, es decir, prepararla para su venta.


Ricardo tiene 56 años. Está en el Mercado desde los 11. Su padre, una leyenda en dicho lugar, fue quien lo llevó por primera vez y, desde entonces, nunca se fue. Gerónimo tiene 20. Hace un año y medio que empezó a trabajar allí. Es la tercera generación en su familia que se mantiene realizando esta actividad y, citando sus propias palabras, “esperemos que más. Cuando tenga un hijo…esperemos, vamos a ver, ojalá le guste trabajar acá”.

Dos visitas alcanzaron para descubrir la unión que hay entre todos los trabajadores. “No es solo comprar y vender vacas, es toda una vida acá adentro”, nos cuenta Pity. La mayoría de sus actividades son en grupo y eso los ayuda a conocerse cada vez más.


En nuestra última visita, tuvimos el privilegio de poder compartir una de sus tradiciones. Todos los jueves, desde hace varios años, se reúnen para comer un asado. No solo deleitamos nuestros paladares con una gran variedad de cortes de carne (para Alyssa fue su primer asado) sino que, además, pudimos ver y sentirnos parte de esa gran familia que es el Mercado de Liniers.

Nunca me hubiera imaginado que me iba a encontrar con esa unión ahí adentro. Detrás de las puertas de esa institución hay un mundo aparte. Ellos desarrollan vínculos muy estrechos con sus compañeros, disfrutan mucho de la libertad que su trabajo les ofrece y la cantidad de anécdotas que tienen para contar, nunca termina.

Texto & Fotos: Natalia Rosas Maruyama

lunes, 5 de julio de 2010

¿Ahora qué? Argentina después de la crisis de 2001

PROYECTO UNIVERSITARIO DE DOCUMENTAL MULTIMEDIA

El Instituto de Comunicación Social (ICOS) de la UCA y la Escuela de Periodismo y Comunicación de Masas de la Universidad de Carolina del Norte (UNC) tienen el agrado de invitarlos a la presentación del documental multimedia, ¿Ahora qué? Argentina después de la crisis de 2001. El evento tendrá lugar el próximo miércoles 14 de julio a las 11.30 en el Microcine, ubicado en la planta baja del edificio San José, Alicia Moreau de Justo 1600/1700.

Por espacio de casi cuatro semanas la sede del ICOS ha albergado a un grupo de 15 alumnos que ha colaborado activamente con 16 de la UNC en la producción y realización del mencionado proyecto. Las actividades de campo se organizaron a través del trabajo de duplas de estudiantes locales y de visitantes, que actualmente cursan carreras de grado en fotoperiodismo, diseño visual, periodismo, publicidad y comunicación institucional bajo la supervisión de seis entrenadores profesionales estadounidenses y seis docentes de la UCA. Para la UNC este capítulo se suma a una larga tradición en la realización de proyectos internacionales, que los ha llevado a visitar países como Chile, Ecuador, Sudáfrica, España y China, entre otros, mientras que para el ICOS es la primera experiencia académico- profesional internacional en el área multimedia.

El documental intenta capturar algunos rasgos del perfil social, político, económico y cultural, de nuestro país que se asocian a las causas, el desarrollo y el impacto de la crisis de 2001 y su proyección en los años subsiguientes. Para ello, los estudiantes recorrieron las calles porteñas y del conurbano para retratar a los protagonistas de sus historias, aplicando sus habilidades en reporteo, fotografía, filmación y edición de material de video, redacción de guiones y adaptación de entrevistas, así como también elaboraron infografías, ensayaron diferentes alternativas de diseño y recurrieron a medios sociales para la difusión del producto. Todo el proyecto fue consumado exclusivamente en el lapso de 26 días ininterrumpidos y los contenidos serán reflejados tanto en inglés como en español.

Los integrantes de ambos equipos se conocieron apenas a su llegada a Buenos Aires, pero se prepararon por separado a lo largo del semestre para profundizar en la comprensión y análisis de los sucesos históricos y económicos a lo largo de la década del 2000, además de avanzar en la preproducción. Las propuestas y enfoques periodísticos arrancaron de la iniciativa de los estudiantes. Ambas instituciones celebran y rinden tributo al intenso trabajo de sus alumnos y el encuentro intercultural que esta iniciativa ha propiciado.

Se trata de una actividad libre y gratuita.



jueves, 1 de julio de 2010

Un día de descanso en el campo

Después de casi dos semanas de trabajo intensivo, de pasar 12 horas diarias frente a las computadoras del aula 360 del ICOS, de deambular por cada rincón de la ciudad, finalmente tuvimos un día de descanso al aire libre.

“Esto parece una convivencia”, se escucha desde el pasto decir a alguno de los representantes de la UCA. Y sí, lo vivimos un poco así.


Salimos pasadas las 8.30 de la facultad, en un micro rumbo a la estancia La Lucila, en Pergamino. El viaje transcurrió entre varios termos de mate, anécdotas y galletitas. Llegamos cerca del mediodía, y algunos inmediatamente se acercaron a los caballos para sacarles fotos. Otros, en cambio, optaron por caminar alrededor del campo. Algunos simplemente, se sentaron en el pasto a charlar y estrechar relaciones.

Pasó la tarde, más relajada y distendida de lo habitual. Las cámaras no faltaron en esta ocasión tampoco, pero con una finalidad más de recreación que de trabajo arduo. Después de un picnic en ronda con sándwiches de milanesa, compartimos canciones en inglés y en español como si estuviéramos alrededor de un fogón imaginario. Acompañaba el canto de los pájaros -bastante más afinado que el nuestro- y las carcajadas de todos.


El team-building prosiguió con un partido de softball, UCAs y UNCs mezclados en equipos que, sospecho, nadie respetó. “Así somos los argentinos; improvisamos todo”, dice la encargada de cuidar el buzo que funciona como primera base. Con una rama como bate, y una pelota de tenis, desfilaron uno a uno los integrantes de este proyecto, dándole la razón.


El sol se empezó a esconder y la temperatura a bajar. Ya era hora de volver. Mañana, la rutina volverá a empezar. El trabajo, la edición, los subtítulos, las entrevistas...

Texto: Gisele Laffont
Fotos: Martín Pastor

Jóvenes solidarios en las villas de Buenos Aires

Durante la semana pasada, con mi compañera Brittany Peterson visitamos distintos lugares de la villa 21/24 de Barracas . Esta es la primera parte de aquellas visitas: un día con un grupo de jóvenes que pasa cada domingo con los chicos que viven en este asentamiento.

En una casa del barrio de San Telmo, el ringtone penetrante de un celular rompe el silencio de la habitación a oscuras. Luis – “Chula” para los amigos - manotea somnoliento el aparato; se acostó hace unas pocas horas porque la noche anterior tuvo un cumpleaños. Desde el otro lado del teléfono una voz le dice: “¡no te olvides de traerme mi buzo! Nos vemos a las 9:00am”. Todavía desganado, “Chula” se cambia rápidamente y parte hacia Rodríguez Peña y Juncal, donde cada domingo a las 9:00h. se encuentra con sus amigos para brindar ayuda a un grupo de chicos que vive en la Villa 21/24 de Barracas.

“La verdad es que cuando suena el despertador a la mañana nunca te levantás con ganas, cuesta, pero cuando llegás acá todo cambia”, dice Luis mientras camina con sus amigos por las calles de la villa, ahora embarradas por la lluvia de la noche.


En total colaboran alrededor de unos 20 jóvenes de entre 17 y 23 años. El número va oscilando, según la disponibilidad de cada uno. Pero hay un grupo estable de aproximadamente 12 personas que no falta nunca. Juntos, brindan clases de catequesis a unos 30 chicos de entre 3 y 16 años que viven en la villa 21. También les dan el desayuno, organizan juegos, actividades de recreación y organizan campamentos y excursiones.


El trabajo que realiza este grupo de adolescentes comenzó hace dos años, cuando dos de ellos, Guillermo Arce y Francisco Bettinelli, sintieron la necesidad de ayudar. “Tenemos que hacer algo”, pensaban. Así fue que decidieron hablar con algunos amigos y, aprovechando un contacto con el Padre José María De Paola (más conocido como Padre Pepe, Vicario General de las villas de Buenos Aires y la cara más visible de los denominados “curas villeros”), hablaron con él para organizar una actividad. El Padre Pepe les contó que necesitaban ayuda en la catequesis para niños de la vasta comunidad de la Parroquia de Caacupé, ubicada casi en el inicio de la villa. La comunidad del asentamiento de Barracas es, en su mayoría, católica, y las actividades y festividades religiosas son sumamente importantes en el barrio.

Con el tiempo, más amigos comenzaron a sumarse, y más tarde también lo hicieron los amigos de aquellos amigos. Hoy el grupo es muy amplio y entre todos se las arreglan para conseguir donaciones entre sus conocidos: alimentos, materiales de construcción, bancos y sillas, útiles escolares, etc.

Sin embargo, más allá de la ayuda material, este grupo de jóvenes es consciente de que aquí lo que importa es, sobretodo, la contención psicológica y la construcción de una relación con ellos.


Durante una de las clases del 2º año de catecismo, por ejemplo, uno de los chicos se encuentra apartado, a un lado y sin ganas de trabajar. En vez de acudir al camino más simple de retarlo, Guadalupe, una de las colaboradoras, de 20 años, espera hasta el final de la clase para acercarse a charlar con él, entender qué le pasa y tratar de ayudarlo. Unos minutos más tarde descubre que algunos problemas en el hogar del niño son el origen de su desconcentración ese día.

El panorama dentro de la villa 21/24 ciertamente no es alentador: muchos de los chicos sufren las consecuencias de la violencia familiar, las dificultades económicas son muchas y las condiciones son precarias. En la zona en la que ellos viven las calles no están asfaltadas, lo que dificulta mucho el acceso en caso de lluvia y evita, por ejemplo, el eventual paso de una ambulancia si ocurre alguna emergencia (eso sólo si la ambulancia quiere ingresar en la villa: en muchos casos ni las patrullas ni las ambulancias deciden hacerlo), y los chicos juegan entre una montaña de basura que conforma hoy una suerte de basurero improvisado en el medio del barrio.


La situación es claramente difícil, y los jóvenes que colaboran con la Parroquia de Caacupé lo saben. Por eso son conscientes de que lo importante es hablarles del futuro, llevarles alegría, prestarles una oreja, y generar una relación con ellos. “Si por alguna razón alguno de nosotros alguna vez no puede venir, a la semana siguiente vienen y nos lo reclaman: son ellos los que nos toman lista a nosotros, y es ahí cuando te das cuenta de la relación que construiste”, dice Guadalupe.

Mientras están juntos, los chicos y este grupo de jóvenes juegan juntos, se hacen niños otra vez, y parece como si todos hubiesen nacido en el mismo barrio y se conocieran desde muy chicos. A pesar de las dificultades, las voces suenan alegres y muy altas cuando cantan todos juntos para cerrar el día: “Somos los chicos de la Medalla Milagrosa, y todos juntos te invitamos a que vengas a pasarla bien.

Textos: Agustina Girón
Fotos: Britanny Peterson