Con Daniel, mi compañero de la UNC, llegamos cerca del mediodía, justo cuando Blanca sacaba del horno una nueva tanda de galletitas con nueces y se preparaba para armar los alfajores de maizena. La panadería es una de las características de esta cooperativa que funciona en La Matanza, allí se dan cursos de todo tipo con el objetivo de brindarles a los vecinos herramientas que les permitan trabajar y salir de la pobreza y el desempleo.
Desde hace años Blanca es parte de la cooperativa, pero recién hace dos días empezó a ayudar en este sector. Mientras rellena los alfajores le explica a Daniel, que aprovecha para sacarle fotos, cómo se pronuncia "coco rayado". Se ríen un rato, tratando de entenderse mutuamente. Blanca atribuye todo su aprendizaje dentro de la panadería a Ale, que "es una genia" y que en ese momento está hablando conmigo.
Alejandra tiene 19 años, es la secretaria de La Juanita y encargada de la panadería. Empezó en la misma durante el 2008, cuando por circunstancias personales tuvo la necesidad de buscar un lugar donde se sintiera protegida y pudiera salir adelante con su vida y su hijo, que hoy tiene ya 2 años. Es una de las nietas de Toti Flores, ex piquetero y actual diputado nacional, quien en 2001 fundó esta cooperativa que hoy estamos visitando.
Ella es, también, la encargada de llevarnos a recorrer las distintas y diversas areas que forman la cooperativa: la panadería, el taller de costura, el de serigrafía, el de guitarra, el de reparación y operación de computadoras e incluso el jardín de infantes.
Entre mates, conocimos la historia de muchos de los personajes que pasan por La Juanita un sábado cualquiera, y nos dieron ganas de saber más de cada uno, de realmente involucrarnos. Recién dimos el primer paso, pero parece haber mucho por descubrir todavía. Ojalá así sea. La Juanita nos abrió sus puertas, y pensamos quedarnos por un buen rato.
Texto: Gisele Laffont
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