lunes, 28 de junio de 2010

Un sábado en La Juanita

“Están en su casa”, dice Toty mientras hace lugar para un par de sillas más en la sala de reuniones de La Juanita. Y la verdad, es que se siente un poco así. Después de haber pasado tanto tiempo con él durante la semana -en su despacho, con sus asesores, viendo el partido de Argentina y Grecia, en un acto partidario en Avellaneda- ya casi nos sentimos en casa también en La Juanita.


Los chicos que trabajan en la cooperativa se nos acercan y nos saludan por nuestros nombres. Nos pasan un mate y nos preguntan cómo viene el trabajo. Vuelven a sus actividades y nos invitan a pasar por donde están ellos cuando queramos.


Si bien se supone que los sábados las actividades cesan un poco, hoy no parece ser el caso. En la panadería, los hornos están encendidos desde temprano y pasan tandas de pan, galletitas dulces y pre-pizzas. Algunos de los chicos más chicos juegan en el patio con una bollo de bolsas de plástico que hace las veces de pelota, otros se tiran por el tobogán, otros se hamacan, otros pintan con tizas.


En el taller de computación abren un CPU y lo investigan para arreglarlo. En otra sala, empieza la reunión política en torno a una bandeja con galletitas dulces y facturas de La Masa Crítica, la panadería de La Juanita.. En uno de los salones que funciona entre semana como jardín de infantes, cerca de treinta chicos de todas las edades siguen las instrucciones de Carlos, en el taller de guitarra y aprenden a tocar Volver a empezar.


Están pasando muchas cosas al mismo tiempo, por lo cual con Daniel decidimos dividirnos tareas. Él toma video y fotos mientras yo camino con un super micrófono asustando a algunos, y haciéndoles entrevistas a otros. Las preguntas son generalmente las mismas: “¿Qué significa La Juanita para vos?”. Y las respuestas varían un poco más. Pero en esencia, todas dicen lo mismo: una segunda casa.

Texto: Gisele Laffont
Fotos: Daniel Sircar

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